Cómo hacer un horno sencillo para alfarería en casa

Escrito por Patricia Neill ; última actualización: February 01, 2018
Los indios Pueblo cocían su arcilla en hornos simples durante cientos de años.

Las personas han moldeado y cocido piezas de alfarería en hornos por miles de año. Un horno simple y antiguo que puedes hacer fácilmente en casa con materiales que tengas guardados es una de las formas más sencillas de construir uno y cocerá tu arcilla adecuadamente. Dependiendo de qué tipo de alfarería fabriques, este horno puede cubrir todas tus necesidades, y al mismo tiempo costarte nada o casi nada.

Limpia cualquier madera o maleza de la zona en la que construirás tu horno. Cava un pequeño pozo en el suelo, de unos 2 pies de ancho por 2 pies de largo y un pie de profundidad (0,6 x 0,6 x 0,3 metros).

Llena el hoyo con ramas y palillos para hacer un fuego. Hazlo en un día despejado y sin viento. El viento puede dispersar humo o apagar el fuego.

Coloca las piezas alrededor del fuego, asegurándote de que no se toquen entre sí o que estén expuestas directamente a las llamas. Comienza colocando las piezas a unas 12 pulgadas (30 cm) del fuego. De a una a la vez, acerca las piezas al fuego. Sé paciente y hazlo con cuidado, si calientas la cerámica muy rápidamente la puedes hacer estallar. Gira las piezas para que se calienten de manera uniforme. Si una pieza se rompe, aleja a las demás un poco del fuego.

Cuando las piezas estén muy calientes para poder tocarlas, usa palos o guantes resistentes al fuego para manipularlas.

Coloca trozos de chatarra metálica plana sobre las llamas. Cubre el metal con fragmentos de cerámica. Coloca tus piezas de alfarería por encima de la cerámica rota, asegurándote de que no se toquen entre sí. Estás cociendo la cerámica dos veces. Una vez, cerca del fuego, y la segunda vez, en el horno. Cubre tus piezas con otra capa de cerámica rota o trozos de cerámica. Por encima, coloca otra capa de chatarra metálica plana. Esta construcción es esencial para el horno. Asegúrate de que tus piezas estén completamente rodeadas por el metal y las piezas de cerámica para protegerlas de las llamas directas y del humo.

Cubre tu "horno" con una capa gruesa de estiércol seco. El estiércol se quemará rápida y uniformemente, y mantendrá su forma por un buen rato. No te preocupes, no largará olor. Simplemente olerá más o menos como a humo. Coloca el estiércol por encima y a los costados del horno y cúbrelo con los palillos y ramas restantes. Usa paja o papel para encender el estiércol en varios puntos y lograr un calor uniforme. El estiércol seco es difícil de encender, pero una vez que lo logres, se quemará bien.

Cuida el fuego. Un fuego bien cuidado produce los mejores resultados, mientras que si no lo miras, puede distribuirse. Añade más ramas y estiércol seco para mantener un calor uniforme. Sé paciente y no te apures. una vez que las ramillas y el estiércol se hayan quemado, deja que el fuego se apague y enfríe por sí solo. Cuando las piezas de alfarería se hayan enfriado y puedas tocarlas, frótalas con un trapo aceitado y deja que se enfríen por completo.

Consejos

Si deseas cerámica ennegrecida, ve a la referencia 1 para lograr efectos especiales con este horno.

Advertencias

Es necesario atender al fuego de este horno. Los fuegos sin observar son peligrosos.

Sobre el autor

Patricia Neill began writing professionally in 2000, spending most of her career as managing editor of “Blake: An Illustrated Quarterly.” Neill published political satire at LewRockwell.com and other libertarian websites. She also has an essay in “National Identification Systems: Essays in Opposition." Neill holds a Bachelor of Arts in English from Nazareth College of Rochester.

Créditos fotográficos

  • Hemera Technologies/Photos.com/Getty Images
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