La manera más fácil para enseñar pre-álgebra

Escrito por Annette Strauch ; última actualización: February 01, 2018
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La pre-álgebra normalmente se enseña en la secundaria. Es el vínculo entre la aritmética elemental y la matemática más compleja que es el álgebra. Las matemáticas de la primaria utilizan números específicos en las operaciones básicas. En la pre-álgebra hay transiciones a la utilización de variables en las que a veces hay más de una respuesta correcta. La sociedad actual espera que las personas alfabetizadas tengan un conocimiento básico de los conceptos algebraicos y muchas ocupaciones requieren de algo de álgebra.

Apela a los intereses naturales de los estudiantes incorporando aspectos como individuos bien conocidos, deportes, música o modas actuales en los problemas de matemáticas. A cada profesor de matemáticas le han preguntado con un gemido, "¿Cuándo vamos a usar esto?" En vez de decirles a los estudiantes que simplemente tienen que aprender, que podrían estar en una ocupación donde se utilice álgebra o que les ayuda a aprender a pensar, relaciona los conceptos de la pre-álgebra con la vida real.

Utiliza elementos visuales y que se puedan manipular siempre que sea posible. Los gráficos, diagramas de sectores y los bloques de base 10 son muy útiles para aprender los conceptos algebraicos. Entre más sentidos intervengan en la experiencia de aprendizaje, más fácil se vuelve el aprendizaje.

Establece centros de aprendizaje con un reto diario para resolver en unos 15 a 20 minutos, permitiéndoles a los estudiantes revisar el material del día a su propio ritmo. Los estudiantes tienen la oportunidad de levantarse y moverse, a menudo prestando más atención cuando regresan a sus escritorios.

Divide la clase en pequeños grupos para trabajar en los problemas, o crea una tutoría uno a uno para los estudiantes que necesiten ayuda adicional. Los estudiantes a veces pueden enseñarles a sus compañeros con más eficacia que el instructor.

Explica tu razonamiento mientras demuestras los conceptos pre-algebraicos y exige lo mismo de los estudiantes. Si no pueden explicar lo que están haciendo, no conocen el material. Escuchar las repetidas explicaciones del proceso ayudará a consolidarlo en la mente de los estudiantes. ¡Práctica, práctica, práctica!

Enseña con entusiasmo y una actitud positiva. Será contagiosa. Nada aburre más que escuchar a un profesor aburrido. No regañes a un estudiante ni permitas que otros se burlen de él. Tómate el tiempo para explicar y no tengas miedo de usar el humor.