Formas de adaptación

Escrito por Drew Lichtenstein ; última actualización: February 01, 2018
Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images

Uno de los aspectos más importantes de la teoría de la evolución es la adaptación. La adaptación es el proceso a través de cual una especie adquiere tanto características físicas como hábitos que le permiten vivir mejor en su ambiente. Se han observado adaptaciones incontables veces en la naturaleza, y estas pueden ser divididas en tres tipos distintos: adaptaciones genéticas, sesgo de aprendizaje y adaptación cultural.

Adaptaciones genéticas

Cuando la mayoría de las personas piensa en adaptaciones, piensan en las adaptaciones genéticas, que son las características que un organismo pasa a su descendencia. Este desarrollo de rasgos basado en una necesidad ambiental (por ejemplo el famoso ejemplo del desarrollo de los pulmones en las especies acuáticas para poder sobrevivir en la superficie) y se transmiten a través del ADN. Las adaptaciones genéticas también son conocidas como mutaciones, y los organismos complejos a menudo tardan miles o millones de años en desarrollarlas; en los organismos más simples (como los virus), las adaptaciones genéticas pueden ocurrir mucho más rápido.

Sesgos de aprendizaje

Los sesgos de aprendizaje son una forma de adaptación que no involucra un cambio físico en un organismo, sino que es un cambio de comportamiento ampliamente difundido entre la especie. Un ejemplo claro de esto es cómo varias subespecies diferentes (cerdos, vacas y perros) evolucionan comportamientos que les permiten ser domesticados por los seres humanos, y por consiguiente se aseguran sus hábitats a largo plazo. Los sesgos de aprendizaje también suelen ser llamados "sesgos inductivos", aunque estos tienen aplicaciones que van más allá de la evolución y la adaptación.

Adaptaciones culturales

Las adaptaciones culturales son una forma de adaptación que solo afecta a un subgrupo (por ejemplo, una población de tamaño pequeño) dentro de una población, en lugar de ser aplicable a la especie en su totalidad. Las adaptaciones culturales a menudo se observan cuando una especie evoluciones en una ubicación aislada, como las islas Galápagos. Además, los seres humanos están listos para este tipo de adaptaciones ya que se han diseminado por todo el planeta y por consiguiente ciertas sociedades han tenido que evolucionar ciertos comportamientos para su ambiente.

Formas que no son adaptaciones

Hay algunas características que son tomadas erróneamente por adaptaciones. Una adaptación debe continuar siendo usada por un organismo, por lo que los órganos vestigiales (órganos que un organismo no necesita más) no son considerados adaptaciones. Estos órganos son las muelas de juicio en los humanos y las alas en las aves que no vuelan, como los pollos. Además, las adaptaciones deben ocurrir a lo largo de un período de tiempo; cualquier rasgo que un organismo aprende y no pasa a su descendencia no es considerado una adaptación.

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