¿Cómo se forman las conchas de mar?

Escrito por Estefanía Mac ; última actualización: March 08, 2019

Es posible que, al caminar por la playa, te hayas topado con un curioso objeto. Las conchas marinas vienen en todas las tonalidades, tamaños y formas, y atraen la atención de niños y adultos por igual. Pero, ¿qué hay detrás de su formación? ¿para qué sirven? ¿cómo se crearon?

¿Qué son las conchas marinas o caracolas de mar?

Una concha de mar o caracola marina no es más que el escudo de los moluscos bivalvos y gasterópodos, como las ostras, caracoles y almejas. Esta especie de caparazón duro es el que protege a las partes blandas del animal de los depredadores, además de evitar su desecación.

Es importante destacar que también existen moluscos terrestres (como el caracol degollado o el caracol blanco) y de agua dulce (como la nerita de río o el mejillón cebra) que habitan dentro de una caracola, por lo que podría afirmarse que este es uno de los elementos más llamativos y distintivos de la especie.

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¿Cómo se forman las conchas marinas?

De la misma manera en que se forman los huesos en los humanos o las espinas en los peces. Es decir, el organismo del caracol crea el caparazón a partir de ciertas moléculas, como el carbonato de calcio.

Los moluscos absorben el calcio a través de los alimentos que consumen, del agua que los rodea y en sí, del medio ambiente. Cuando llega a la sangre, se acumula en el manto del animal en varias capas de conquiolina (una sustancia orgánica rica en proteínas) y se produce un cristal que se endurece y se engrosa cada vez más.

¿Cuántas capas tiene una concha marina?

Básicamente, una caracola o concha de mar cuenta con tres capas que están formadas por las mismas sustancias, pero con diferentes concentraciones y procesos de cristalización.

La capa externa -con más de un 90 % de conquiolina, es la más resistente y dura-, la capa intermedia y la madreperla o nácar, que es la capa interna y que se reconoce porque emite un brillo iridiscente.

¿Por qué hay tantos colores de cochas?

El color de las caracolas de mar depende, en gran medida, de tres factores:

  • La especie
  • El hábitat
  • La alimentación

Los caracoles usan los colores para camuflarse y protegerse de los ataques de depredadores, pero el diseño o patrón de la concha de mar es una clara señal de su tipo de alimentación. Si el animal come regularmente, lucirá una tonalidad uniforme. En caso contrario, mostrará un patrón lleno de motas, vetas y espirales.

Su color también depende del grado de dureza y de la luz solar que ha recibido. Aquellos caracoles que viven en arrecifes de coral o en el Mar Caribe suelen tener un caparazón de color claro -rosa, crema, blanco- a diferencia de aquellos que viven en las profundidades.

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¿Las conchas de mar crecen?

De hecho, sí. Como proviene de la misma piel del molusco, el caparazón tiene la capacidad de crecer -ya que se ajusta al crecimiento del animal marino- y de regenerarse, si se rompe o se rasga. Este proceso de regeneración se realiza de manera similar a la cicatrización de la piel.

Al recibir un daño, el organismo del caracol segrega una serie de sustancias que se depositan en la hendidura para incrementar la cantidad de calcio y así generar un relleno.

La transformación que experimentan las conchas marinas se da por temporadas y se compone de dos procesos. Uno, en el que se agranda la cavidad o el interior para que así el animal pueda vivir en ella cómodamente y refugiarse en caso de ser necesario, y otro que representa el crecimiento exterior y su engrosamiento.

¿Dónde está el caracol cuando consigues una concha marina en la orilla del mar?

Las conchas de mar vacías que se encuentran a lo largo de una playa o zonas costeras son el recuerdo que queda de un molusco que ya ha muerto. Así que, en la mayoría de los casos, ya no están ocupadas por ningún animal.

¿Quieres saber un dato curioso?

Muchas caracolas de mar presentan un enrollado o espiral que va en el sentido de las agujas del reloj. Solo el 10 % de ellas lo hace al sentido contrario. Por eso los especialistas piensan que el 90 % de los moluscos gasterópodos son diestros.

Interesante, ¿cierto?