Cómo ayudan las bacterias a mantener un ecosistema equilibrado

Escrito por Steven J. Wamback ; última actualización: February 01, 2018
Las bacterias son una parte integral de cada ecosistema.

Cada ecosistema de la Tierra tiene una variedad única de organismos bacterianos que, normalmente ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema. Los ecosistemas pueden ser de un nivel microscópico dentro del tracto intestinal (entrañas) y en la piel de cada ser vivo (incluyéndote) así como en las raíces, hojas y otras superficies de cada planta. A un nivel macroscópico, las bacterias se encuentran en el suelo, en el agua, en bosques, desiertos, arroyos, lagos y océanos, en cada pulgada de este planeta biológicamente diverso. Bajo circunstancias normales las bacterias viven simbióticamente (organismos que se benefician unos a otros) con sus anfitriones y en sustratos ambientales relacionados. Las bacterias ayudan a mantener el delicado balance biológico de todos los organismos que viven juntos y que se benefician mutuamente con esta relación. Cuando las bacterias (u otro organismo en un ecosistema) se desequilibran, ya sea porque son muy numerosas o muy escasas, el equilibrio del ecosistema completo desaparece y se producen condiciones insalubres hasta que vuelve a restablecerse. A una escala mayor puede haber un desequilibrio ambiental. Cuando este desequilibrio se produce en nuestro cuerpo lo llamamos enfermedad. Mantener un equilibrio normal con las bacterias y otros organismos vivientes de un ecosistema contribuye a un buen ambiente y a una buena salud.

Probióticos

Las bacterias ayudan a mantener el ecosistema interno en buen estado.

Toma un envase de yogur de la heladera o del estante del supermercado y lee la etiqueta o mira un comercial por televisión en estos días y verás la palabra "probiótico". Esta palabra junto con los dos nombres científicos que la acompañan, como Lactobacilo acidfilus (L. acidofilus), L. vulgaricus y L. casei defensis así como Estreptococo termófilo (si, "Estrep", E. termófilo) indican las bacterias que mantienen la inmunidad, la salud del sistema digestivo y la regularidad intestinal.

E. Coli

La flora bacteriana de nuestro colon y sobre nuestra piel nos protege de formas invasivas.

Aún la temida Esqueria coli (E. coli), que se encuentra en los intestinos de, prácticamente, todos los animales debe mantenerse en un equilibrio normal y saludable. Cada uno de nosotros tiene una cantidad normal de bacteria E. coli que compartimos con los miembros cercanos de nuestras familias. Esta es una bacteria importante en la síntesis de la vitamina K, que es necesaria para la coagulación de la sangre y para evitar que nos desangremos a muerte con heridas menores o lesiones.

Equilibrio

Cuando la concentración de bacterias vuelve a la normalidad y nuestros cuerpos se acostumbran a la nueva bacteria, el equilibrio se normaliza.

Cuando las bacterias de nuestro intestino se desequilibran, al introducirse una bacteria extraña, por medio de un beso o de tocar objetos con las manos sucias o comer algo nuevo , podemos enfermarnos e incluso llegar a padecer intoxicación por alimentos y/o diarrea. Los medicamentos antibióticos (y los antibióticos ambientales) pueden interrumpir el equilibrio saludable de la flora intestinal reduciendo poblaciones críticas.

Cuando la concentración de bacterias vuelve a la normalidad y nuestros cuerpos se acostumbran a la nueva bacteria, el equilibrio se normaliza. Del mismo modo, una falta de equilibrio en las bacterias de la piel puede llevar a infecciones como el acné.

Contacto humano

Las enfermedades bacteriales de transmisión sexual como la gonorrea y la sífilis también interrumpen nuestra salud normal. La prevención es la mejor medicina.

Las enfermedades bacterianas de transmisión sexual como la gonorrea y la sífilis también interrumpen nuestra salud normal. Puedes evitar que estas bacterias entren a tu cuerpo usando condón y practicando "sexo seguro" para mantener la salud general de nuestros ecosistemas internos.

Ecosistemas biológicos externos

Nuestras moléculas se reciclan en otros seres vivos y en el ambiente. Así podemos decir que, en cierta forma vivimos por siempre gracias a las bacterias.

Ahora que hemos explorado cómo las bacterias pueden afectar a la salud de nuestros ecosistemas internos, podemos extrapolar estos mismos conceptos a todos los ecosistemas en el planeta Tierra.

Empleando los mismos principios de balance y equilibrio, podemos imaginar cómo las bacterias en los ecosistemas pueden mantener una buena "salud" o dar lugar a la "enfermedad" en forma de desequilibrio ambiental o, posiblemente, la pérdida de ecosistemas y la extinción definitiva de especies.

Las bacterias fijadoras de nitrógeno (fijación) viven en simbiosis en las raíces de muchas leguminosas, los guisantes y las habas y las plantas relacionadas con ellas. Sin estas bacterias en los nódulos de las raíces de las leguminosas, las plantas no podrían absorber el gas nitrógeno (N2) de la atmósfera y sintetizarlo en biomoléculas como aminoácidos y proteínas.

Sin estas proteínas vegetales y sus aminoácidos constituyentes, los animales no podrían existir. El nitrógeno que las bacterias absorbieron se abre camino en la cadena alimentaria a través de los productores primarios (plantas) y los consumidores primarios (herbívoros como vacas) a los consumidores secundarios (carnívoros, como los animales depredadores y omnívoros, como los humanos).

En los océanos a profundidades tan grandes que ni la luz del sol ni el oxígeno llegan, cerca de los respiraderos volcánicos, hay especies conocidas como bacterias púrpuras de azufre que sintetizan las biomoléculas básicas en presencia de azufre en lugar de oxígeno. Algunos científicos sugieren que estos ecosistemas más primitivos pueden existir en los océanos profundos en otros planetas e incluso pueden ser los responsables de la evolución de la vida en este planeta.

Por último, no podríamos hablar del valor de las bacterias en los ecosistemas sin referirnos a las bacterias de la descomposición, las descomponedoras.

Todo ser viviente emite productos de desecho y finalmente muere. Los cadáveres de los animales, heces y bosques caídos se apilaban varios metros de profundidad sobre la superficie de la Tierra si no fuera por las bacterias que ayudan a devolver y reciclar todos los nutrientes y biomoléculas de los seres vivos a las próximas generaciones que vienen a reemplazarlos .

Ya sea que seamos religiosos y espirituales o no, esta es una manera de que podamos regresar "de las cenizas a las cenizas y del polvo al polvo", y como nuestras moléculas se reciclan en otros seres vivos y en el medio ambiente se puede decir que en cierto sentido estamos vivos para siempre gracias a las bacterias.

Sobre el autor

Steven J. Wamback is a natural resources scientist, writer and editor. He holds a Bachelor of Science in biology and a Bachelor of Arts in geology, both from SUNY Fredonia. Wamback's writings and editorial projects include books, chapters, articles, essays, editorials, reports and research publications on such diverse topics as wetlands, wildlife, groundwater, rocks, fossils, sexuality, health, the environment and radio-wave propagation.

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