Efectos de la temperatura sobre los imanes permanentes

Escrito por Timothy Boyer ; última actualización: February 01, 2018
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Bajo ciertas condiciones, los imanes permanentes no son tan permanentes. Los imanes permanentes pueden convertirse en no magnéticos a través de acciones físicas simples. Por ejemplo, un fuerte campo magnético externo puede interrumpir la habilidad de un imán de atraer metales como el níquel, hierro y acero. La temperatura, al igual que los campos magnéticos, puede afectar a un imán permanente. Aunque los métodos difieren, los resultados son los mismos: al igual que un campo magnético demasiado intenso, una temperatura muy elevada puede desmagnetizar un imán permanente.

Principios básicos del magnetismo

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El poder detrás de un imán para atraer metales se basa en su estructura atómica básica. Los imanes consisten en átomos rodeados por electrones que los orbitan. Algunos de estos electrones giran y crean diminutos campos magnéticos llamados "dipolos". Este dipolo es muy similar a un pequeño imán con un extremo norte y un extremo sur. Dentro del imán, estos dipolos se combinan en grupos magnéticos cada vez más poderosos llamados "dominios". Los dominios son como ladrillos magnéticos que le dan a un imán su fuerza. Si los dominios están alienados entre sí, el imán es fuerte. Si los dominios no están alineados, sino en posiciones aleatorias, el imán es débil. Cuando desmagnetizas un imán con un fuerte campo magnético externo, en realidad estás forzando a que los dominios pasen de su alineación orientada a una disposición aleatoria. Desmagnetizar un imán es debilitarlo o destruirlo.

Efectos del campo magnético

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Los imanes fuertes, o dispositivos eléctricos que producen campos magnéticos fuertes, pueden afectar a los imanes con campos magnéticos más débiles. La fuerza de un campo magnético puede sobrepasar a los dominios de un imán más débil y causar que éstos se desalineen. Esto es especialmente cierto cuando el campo magnético débil tiene una orientación perpendicular al campo magnético más fuerte.

Efectos de la temperatura

La temperatura, al igual que un campo magnético fuerte, puede causar que los dominios del imán pierdan su orientación. Cuando un imán permanente se calienta, los átomos que lo componen vibran. Cuando más se calienta el material, mayor será la vibración atómica. En algún punto, la vibración de los átomos causa que los dominios se salgan de su alineación en un patrón orientado a un patrón no alineado y desordenado. El punto en el cual el calor excesivo provoca una temperatura que desalinea los dominios de un imán se llama "Punto de Curie" o "Temperatura de Curie".

Puntos de Curie

Como los metales magnéticos tienen distintas estructuras atómicas, todos ellos tienen distintos puntos de Curie. El hierro, el níquel y el cobalto tienen puntos de Curie de 1418°F (770°C), 676°F (360°C) y 2050°F (1121°C) respectivamente. Las temperaturas por debajo de los puntos de Curie se denominan temperaturas de orden magnético. Por debajo del punto de Curie, los dipolos se organizan desde una orientación desorganizada y no paralela a un orden alineado. Sin embargo, si un imán permanente calentado se deja enfriar mientras sus dominios se orientan de forma paralela con un campo magnético externo, es más probable que el imán permanente vuelva exitosamente a su estado magnético original.

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